
Riego del aguacate: goteo, fertirrigación y antiheladas
El aguacate es sensible al agua en el suelo, a la nutrición y a las heladas. Tres sistemas trabajan juntos: riego por goteo, fertirrigación con sondas de pH y conductividad, y aspersión antiheladas sobre las copas.
El aguacate es hoy una fruta de gran interés económico, y su consumo mundial ha crecido mucho en los últimos años. Rico en grasas saludables, vitaminas y minerales, el aumento del consumo se nota sobre todo en los grupos de edad más jóvenes.
Ese aumento ha impulsado nuevas plantaciones, y Portugal se presenta como un país con gran potencial productivo, por sus excelentes condiciones edafoclimáticas para este cultivo, sobre todo en el Algarve y la Costa Vicentina. Es un cultivo muy sensible al equilibrio de agua en el suelo y a la nutrición, y especialmente vulnerable a las heladas.
Tres sistemas
El riego del aguacate tiene como objetivo cubrir las necesidades de agua del cultivo, para que se acerque a su máximo potencial productivo.
Integrada en el sistema de riego, la fertirrigación es especialmente importante para dosificar los abonos en el agua de riego de forma eficiente, junto con sondas de pH y de conductividad eléctrica.
El sistema antiheladas protege las plantas cuando se forma la helada: es un sistema de aspersión por encima de las copas.
Riego por goteo
El aguacate se riega con riego localizado (goteo). El riego por goteo aporta el agua de forma eficiente, creando condiciones favorables junto a las raíces, con pocas pérdidas por evaporación e infiltración.
Normalmente se colocan dos líneas de tubo gotero por línea de cultivo. El caudal y la separación de los goteros dependen de las características del suelo, de las variedades y del manejo agronómico; lo más habitual son separaciones de 30 a 75 cm y caudales de 0,7 a 2,2 L/h.
Fertirrigación
En el sistema de fertirrigación, un conjunto de bombas dosificadoras aspira los abonos de los depósitos y los inyecta en la tubería. Así se pueden dosificar cantidades precisas de abono en el agua, en el momento adecuado, de forma eficiente.
La inyección de abono puede coordinarse con sondas de pH y de conductividad. El programador de riego controla y corrige los parámetros, y ordena inyectar más o menos abono cuando hace falta.
Protección antiheladas
El sistema antiheladas funciona en paralelo con el sistema de riego. Para una defensa eficaz se usa aspersión sobre las copas, que impide la formación de cristales de hielo. El sistema debe activarse automáticamente en cuanto la temperatura baja de un valor definido, medida por sondas de temperatura conectadas al programador de riego.
Este sistema de aspersión tiene que poder proteger toda la zona expuesta a heladas y, para ser eficaz, debe permitir una dosis cercana a 2 mm/h.
Un sistema dimensionado en conjunto
El aguacate es especialmente sensible a las condiciones de agua en el suelo, a la fertilización y a las heladas. Para maximizar la productividad hace falta un sistema de riego que actúe sobre estos tres aspectos, para que ninguno sea un factor limitante.
El dimensionamiento correcto es esencial: el sistema tiene que garantizar las necesidades de agua del cultivo, la dosificación controlada de los abonos y la defensa de las plantas frente a las heladas. Vea cómo Magos instaló el riego del aguacate en Grândola, en Azul Empírico, y en Montargil, en Atlantrees, donde el cultivo dependía de un sistema de aspersión antiheladas.


